PMA lanza el Atlas del Hambre y la Desnutricion Imprimir Correo electrónico

 

Santo Domingo, 7 de julio de 2007. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas puso a circular ayer el Atlas del Hambre y la Desnutrición en la República Dominicana, con la participacion del un estudio que arroja datos sobre la incidencia de desnutrición infantil crónica desagregados por provincias y por municipios.

 
Hasta el momento los porcentajes de niños y niñas entre 0 y 5 años de edad que evidencian un retardo en el crecimiento como resultado de una inadecuada o insuficiente alimentación, han estado disponibles sólo a nivel provincial. El nivel de especificidad del estudio que hoy se pone a circular pretende ser una herramienta de trabajo para una mejor orientación de las políticas que buscan contrarrestar la incidencia de este problema.

 

El Atlas del Hambre presenta mapas que brindan una comprensión exacta de factores claves que se asocian a la desnutrición en diferentes localidades, datos que pueden servir para aplicar medidas que incluyen la asignación de recursos e identificación de las intervenciones apropiadas. Las significativas variaciones de una a otra provincia, y aún variaciones entre municipios de una misma provincia, permiten trazar pautas específicas para el combate de la desnutrición infantil en todo el territorio nacional.

 

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas abriga la esperanza de que los mecanismos de focalización, tales como los que utiliza el programa Solidaridad y su componente Comer es Primero, o los programas gubernamentales de salud y nutrición materno infantil lleguen a utilizar el Atlas del Hambre para identificar aquellas áreas donde se requieren intervenciones basadas en los índices de desnutrición, incluso si los índices de pobreza no son elevados.

 

Aunque el PMA reconoce que durante las últimas décadas la República Dominicana ha venido realizando importantes avances en términos de mejoramiento del estatus nutricional de la población, llama la atención sobre el hecho de que en años recientes, estos progresos han mermado de manera significativa, a pesar del bajo costo que implica revertir esta situación. En ese sentido, el PMA confía en que estudios como el Atlas del Hambre contribuyan certeramente al diseño de políticas y programas encaminados a garantizar la continuidad de esa tendencia positiva.

 
Cómo se hizo el estudio
 
Para la elaboración del Atlas del Hambre y la Desnutrición el PMA ha utilizado técnicas econométricas y estadísticas sobre la base de información nacional, regional y provincial, para estimar las tasas de desnutrición infantil crónica en municipios y distritos municipales.

La técnica que usa el Altas se llama “Estimación de Áreas Pequeñas”, tiene una multiplicidad de aplicaciones y puede ser aprovechada al máximo por el gobierno especialmente para afinar intervenciones focalizadas en áreas tan diversas como asistencia social, salud, y educación, entre otras.
 

 

Conclusiones más relevantes

 

· La pobreza no es la única explicación de la desnutrición infantil, por tanto su combate no sólo depende de los indicadores socioeconómicos de cada provincia. El área de El Seibo, en la región oriental, muestra altos índices de pobreza, pero varios de sus municipios se alinean dentro del cuartil de desnutrición más bajo. En la provincia de La Vega, se observa una relación a la inversa: bajos índices de pobreza en la mayoría de municipios, pero los índices de desnutrición más elevados. En Elías Piña, donde la prevalencia de desnutrición es relativamente alta, pobreza y desnutrición son comparables.

 

· A nivel nacional, vivir en un área montañosa o residir lejos de un camino o carretera principal es una condición vinculada al retardo de crecimiento de los niños y las niñas, de acuerdo a los mapas que presenta el estudio.

 

· Otras variables claves son el clima y la topografía, infraestructura del mercado, disponibilidad de los servicios sociales, distancia de las principales ciudades, diversidad étnica, desigualdad de ingresos y distribución de la pobreza.

 

· Bajo condiciones de estrechez económica, los niños que viven en núcleos familiares liderados por mujeres están mejor nutridos que los niños que viven en hogares cuyas cabezas de familia son hombres.

 

· Existen bolsones de elevada desnutrición en provincias aparentemente de baja prevalencia, como es el caso de San Pedro de Macorís, Santiago y Puerto Plata. En estas tres provincias resaltan los altos índices de desnutrición en municipios como Ramón Santana, Villa González, y el distrito municipal de Villa Montellano, respectivamente.

 

· En el caso inverso, hay provincias de alta prevalencia que sin embargo no se ven afectadas de manera uniforme, pues tienen municipios en los dos cuartiles más bajos, a pesar de que la provincia en su conjunto se ubica dentro del cuartil más alto, como es el caso de Independencia, Bahoruco y Monte Plata.

 

· Hay municipios que presentan índices de desnutrición infantil dos o más veces más altos que el promedio de las provincias a la que pertenecen. Tal es el caso de los municipios de Juncalito, Elupina Cordero y Tireo (Santiago, Hato Mayor y La Vega, respectivamente) y que por tanto, requieren de atención particular tanto por parte de los programas de asistencia alimentaria como de los programas de salud materno-infantil. Obviamente, cualquier intervención orientada a reducir la desnutrición que esté basada en información a nivel provincial estaría mal enfocada a la hora de dar cobertura a las áreas particulares más afectadas.

 

· Existe un amplio rango de variación dentro de una misma provincia. Esto es especialmente notorio en provincias tales como San Juan, Bahoruco e Independencia, las cuales aparecen uniformemente en el peor cuartil a nivel provincial, pero muestran variación considerable dentro de la provincia cuando se desagregan los estimados.

 
  • En el centro montañoso del país, la provincia La Vega muestra amplia variación en los datos, con municipios alcanzando desde el más bajo hasta el más alto cuartil de prevalencia.
 

· El mayor número de niños desnutridos vive en municipios que no están necesariamente en el peor cuartil de prevalencia de desnutrición: el área metropolitana de Santo Domingo, Santiago y San Cristóbal. Se deduce que diseñar políticas contra la desnutrición sólo a partir de índices dejaría fuera de esas políticas a una gran cantidad de niños.

 

· De ningún modo lo anterior significa que las intervenciones del sector público deben ignorar la condición de alto riesgo en zonas menos densamente pobladas. Las regiones aisladas y pobres del país, con altos niveles de desnutrición, requieren sus propias intervenciones.

 
· Los mapas que muestran la desnutrición a nivel municipal revelan que los promedios nacionales e inclusive provinciales, disimulan la existencia de un problema de desnutrición relativamente grave pero localizada.
 
Direcciones donde puede encontrar mayor informacion:

Other digital papers that covered the activitiy:

http://www.clavedigital.com/Portada/Articulo.asp?Id_Articulo=12772

http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=18910

http://www.hoy.com.do/article.aspx?id=142725

http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=48875