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DIEZ RAZONES PARA CONSUMIR SAL REFINADA YODADA Imprimir Correo electr贸nico

identificacion de yodo en la sal.JPGSanto Domingo, 8 de junio de 2009.- El yodo es un elemento vital que el cuerpo no puede producir ni almacenar por mucho tiempo, por lo cual debe ser suministrado por la dieta. Es utilizado por la glándula tiroides (localizada en la parte anterior del cuello) para elaborar sus hormonas (T3 y T4), las cuales son imprescindibles para la producción de energía, el crecimiento físico y el desarrollo del sistema nervioso (maduración del cerebro). Por lo tanto, una deficiencia  de yodo afecta la salud de las personas en cualquier etapa de la vida, desde el embarazo hasta la tercera edad. La falta de disponibilidad de yodo en la dieta produce una serie de trastornos conocidos con el nombre de Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY), que van desde el bocio simple hasta el hipotiroidismo , la deficiencia mental , el cretinismo , baja estatura y otros problemas de salud.

1.    Los DDY constituyen un problema mundial de salud.
Se estima que 1.5 billones de personas en el mundo están en riesgo de sufrir DDY, principalmente en aquellos países como el nuestro, donde no se consume suficiente sal yodada. En el 90% de los casos, los problemas por deficiencia de yodo pasan desapercibidos.

2.    La población dominicana por tradición prefiere consumir sal entera.
Ocho de cada diez hogares en el país consumen sal en grano, cuya comercialización y consumo están legalmente prohibidos (NORDOM 14), debido a su bajo contenido de yodo (3%). Además, las amas de casa tienen la costumbre de lavar la sal gruesa  antes de consumirla, lo cual hace que se pierda el poco yodo que contiene.

3.    La población dominicana infantil está en alto riesgo de padecer DDY.
Un estudio realizado en el año 2002 por el Centro de Investigación Materno Infantil (CENISMI), auspiciado por UNICEF, USAID y OPS, en una muestra de más de mil niños de la Educación Básica, reveló que 3 de cada 10 niños tenían un déficit moderado a severo de yodo en su alimentación.

4.    La población no consume pescados y mariscos con frecuencia.

Los alimentos más ricos en yodo son los de origen marino y pueden contener de 9-      90 microgramos por cada onza de alimento. El contenido de yodo en verduras, carnes y huevos es impredecible, pues depende del tipo de suelo, el abono utilizado, las técnicas de elaboración y la manipulación de los alimentos.

5.    La mayoría de las sales comercializadas en el país carecen de yodo suficiente.

Un estudio nacional realizado en el año 2004 por las maestras en nutrición Dignorah Olivo y Susana Santos reveló que apenas el 14% de las sales consumidas en el país contenían las cantidades adecuadas de yodo (30-100ppm) establecidas por NORDOM 14.

 

6.    Muchas de las sales nacionales e importadas que se venden como yodadas, carecen de yodo.
En el estudio citado previamente, se encontró que el 82% de estas sales no contienen yodo. Esto significa, que el consumidor está siendo estafado o engañado.
Entonces, para comprobar si la sal que usted consume realmente contiene yodo, coloque una cucharadita de ella sobre un papel y añada unas gotas de zumo de limón. Luego frote la sal contra el papel, y si éste se colorea de azul o morado, significa que la muestra ha sido yodada.

7.    Una población que consume poco yodo tendrá una productividad baja y una demanda mayor de servicios sociales.

La deficiencia de yodo es la principal causa prevenible de retraso mental según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pues se estima que hay 30 millones de personas con grados variables de daño cerebral que podría evitarse con el consumo de sal yodada. El déficit de yodo aumenta la mortalidad infantil y la frecuencia de abortos, provoca decaimiento, anemia, fatiga, depresión, trastorno bipolar afectivo, bajo rendimiento laboral, pérdida del deseo sexual y disminución de las oportunidades para competir en la sociedad del conocimiento.

8.    Debemos atender a los grupos de alto riesgo de sufrir DDY.
   Durante los primeros meses del embarazo el desarrollo del cerebro depende de las hormonas tiroideas que le aporta la madre a través de la placenta. También el seno materno es una fuente primordial de yodo para el niño. En consecuencia, las necesidades de yodo aumentan durante el embarazo (220 microgramos por día) y la lactancia (290 microgramos por día), para satisfacer las necesidades del niño y evitar los problemas  por  DDY, tales como: talla baja con trastorno del habla y la audición, acompañado de retardo mental severo (cretinismo), dificultad para aprender, agrandamiento y mal funcionamiento de la glándula tiroides (bocio e hipotiroidismo), anemia, defensas bajas e infecciones frecuentes, etc.…

9.    Media cucharadita de sal yodada satisfacen los requerimientos diarios de yodo.
      Las necesidades de yodo son de 90-200 microgramos al día, aunque en el embarazo y la lactancia las demandas son mayores. En media cucharadita de sal yodada hay 200 microgramos de yodo, una cantidad suficiente para cubrir las necesidades diarias de la población infantil (90-120 microgramos), de los adolescentes y de los adultos (150 microgramos). Las embarazadas y las madres que están lactando pueden satisfacer sus necesidades de yodo agregando a su dieta algunos alimentos que contienen yodo, tales como: queso mozzarella (34 microgramos por onza), pescado de mar (24 microgramos por onza), huevo hervido (22 microgramos por unidad) y queso cheddar (14 microgramos por onza).

10.    La sal yodada es la primera elección en la lucha contra los DDY.
 El consumo de sal yodada es una forma sencilla, higiénica, económica y accesible para obtener la cantidad de yodo que necesitamos. Este alimento  debe consumirse dentro de los 6 meses siguientes a su compra, para reducir las pérdidas de yodo por evaporación. Es recomendable, añadir la sal después de cocinar los alimentos, pues cuando éstos se hierven puede perderse hasta un 60% del yodo, y un 20-25% si se fríen. Estas pérdidas se reducen si tapamos los alimentos durante l
a cocción.

 

Autor: Jimmy Barranco